ACTIVIDAD DOS

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La Espana de los 1930 y el comienzo de la guerra civil espanola

          Los sucesos que llevaron a la guerra civil española fueron muy complejos, pero pueden resumirse con algunas sencillas estadísticas (extraídas de la película ''Morir en Madrid''). En 1931 España era un país de 24 millones de habitantes, de ellos 12 millones analfabetos, y 8 millones sumidos en la pobreza. Dos millones de agricultores no poseían tierras; 20.000 personas poseían la mitad de España y provincias enteras eran propiedad de una sola persona. El salario medio de un trabajador era de 3 pesetas al día; una barra de pan costaba entre 1 y 2 pesetas. España tenía 31.000 sacerdotes, 20.000 frailes, 60.000 monjas y 5.000 conventos. Su Ejército tenía 15.000 oficiales, de ellos 800 generales: por ejemplo, había un oficial por cada 6 hombres, y un general por cada 100.

        Entre 1923 y 1930, el Gobierno español, estuvo bajo un dictadura militar del Gral. Primo de Rivera. Oponiéndose a esta estructura de pobreza y retraso, en junio de 1931, el pueblo eligió por abrumadora mayoría un Gobierno republicano, consiguiendo los socialistas la mayoría de los escaños. El rey Alfonso XIII abdicó y partió al exilio. El pueblo por fin parecía albergar la esperanza de salir del medievalismo que todavía dominaba España. En Madrid, la multitud aclamó entusiásticamente a sus nuevos líderes elegidos, y mostró su rabia quemando varias iglesias. Se preparó una nueva Constitución para la segunda República española que indicaba que España era una ''República democrática de trabajadores de todas las clases . . . El Gobierno emanaba del pueblo y todos los ciudadanos eran iguales . . . No se reconocería ningún título nobiliario. Ambos sexos votarían a los 23 años''. Bajo la Ley de Reforma Agraria de 1932, en ciertas partes de España, la tierra no cultivada tenía que ser redistribuida entre los agricultores. A partes de España que se autoconsideraban separadas, como las repúblicas catalana y vasca, se les concedería un cierto grado de autonomía. Los poderes de la Iglesia y del Ejército fueron frenados. Resulta enormemente sorprendente que ciertos elementos en España vieran estas reformas como amenazas peligrosas.

        En agosto de 1932, el Gral. José Sanjurjo Sacanell intentó un ''pronunciamiento'' que el Gobierno sofocó fácilmente. Este levantamiento llevó a huelgas de violencia y destrucción crecientes. Ante un sentimiento extendido de insatisfacción con el Gobierno (incluyendo la anulación del levantamiento de los trabajadores en Casas Viejas), éste dimitió; las nuevas elecciones de noviembre de 1933 dieron la victoria a una coalición del ala derecha, de partidos tradicionalistas incluyendo la CEDA (partido católico burgués) y la Falange Española (partido fascista), apoyada en grupos monárquicos y otras facciones. Estos fueron los elementos que apoyaron a los nacionalistas en la guerra civil. El Gobierno de derechas procedió a abolir las reformas del período 1931-1933 dominado por los socialistas: se restauraron las propiedades, se recortaron salarios, los agricultores fueron desahuciados y Sanjurjo y sus cómplices amnistiados. Los líderes socialistas como Francisco Largo Caballero (''el Lenin español'') comenzaron a considerar que la revolución era la única solución para salvar a España del fascismo.

        En octubre de 1934, la izquierda intentó una insurrección pero sólo tuvo efecto en la zona minera de Asturias. Fue movilizado un ''ejército rojo'' de 30.000 trabajadores. Contra esta fuerza el Gobierno envió al coronel Juan Yague con Unidades de la Legión Extranjera española y regulares marroquíes. Las tropas sofocaron violentamente el levantamiento, dejando 2.000 personas muertas o heridas, y haciendo 30.000 prisioneros políticos.

        En febrero de 1936 tuvieron lugar elecciones, y para oponerse al Frente Nacional del ala derecha, los partidos de la izquierda se agruparon formando un Frente Popular; esta coalición consiguió 268 escaños, frente a los 157 del Frente Nacional, consiguiendo los partidos de centro 48. El Gobierno del Frente Popular procedió a su vez a anular todo lo que la derecha había hecho, y se marcó como tarea principal la modernización y democratización de España. Algunos trabajadores y agricultores, frustrados por la inacción de los Gobiernos anteriores, se hicieron dueños de grandes extensiones de tierra; se quemaron más iglesias; y pistoleros fascistas se adueñaron de las calles principales matando a sus oponentes políticos. Esto llevó a asesinatos por venganza de la izquierda, y la espiral de violencia crecía cada vez más intensamente.

        En secreto, oficiales del Ejército del ala derecha, con apoyo de elementos monárquicos y fascistas, planearon un golpe. El Ejército estaba dividido entre la UME (Unión Militar Española) del ala derecha, y la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista) del ala izquierda. El General Emilio Mola, en Pamplona, dirigió los planes de la UME; otros Generales (incluyendo Franco, Goded y Sanjurjo) y oficiales de menor graduación también estuvieron envueltos en el golpe para deponer al Gobierno del Frente Popular. Oponiéndose a una situación de terrorismo e inestabilidad general, el 18 de julio de 1936 la UME se opuso al Gobierno con un levantamiento en el Marruecos español, teniendo lugar otros levantamientos en el territorio peninsular. Aproximadamente la mitad del Ejército de la España peninsular se unió a los fascistas, incluyendo varios oficiales de alta graduación. Tras algunas dudas, el Gobierno del Frente Popular armó a la población, organizándose milicias de los sindicatos y de los partidos para oponerse al levantamiento fascista: había comenzado la guerra civil española.

Citado de: Bradley, Ken, Brigadas Internacionales en España, 1936 – 1939: Ejercitos y batallas,  Ediciones del Prado, 1994, pp3-4
           Usado con la autorizacion de Ediciones del Prado.

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